¿Vale la pena implantar la ISO 9001 sin certificarla?
Luis Herrera - Licenciado en Administración de Empresas y
Socio Director de HC Consultoria Empresarial
17 de febrero de 2021
Esta es una pregunta recurrente en nuestra consultoría y la respuesta puede ser SÍ y NO. Todo depende de la actuación de su empresa en el mercado, ya que existen dos escenarios posibles y válidos. Vamos a explicar las dos respuestas asociando cada una a su respectivo escenario.
Para comenzar, es importante antes saber exactamente cuál es la finalidad de la ISO 9001. Se trata básicamente de una norma estratégica para mejorar la gestión de todas las empresas y aumentar la satisfacción de sus respectivos clientes, a través de la organización y la mejora continua de los procesos.
La mejora de la gestión ocurre, en líneas generales, cuando:
-
Se realiza la Planificación Estratégica del Sistema de Gestión para identificar el contexto en el que la empresa está inserta y planificar las directrices de actuación a adoptar;
-
Identificamos los riesgos y oportunidades internas y externas que pueden afectarla;
-
Elaboramos e implantamos planes que puedan evitar o mitigar dichos riesgos y aprovechar las oportunidades;
-
Promovemos la organización y estandarización con el enfoque basado en procesos;
-
Medimos y analizamos los resultados de desempeño y eficacia de los procesos;
-
Promovemos la mejora continua de los procesos;
-
Generamos un buen ambiente de trabajo de manera integrada y colaborativa, y;
-
Monitorizamos la satisfacción de los clientes.
Escenario donde no vale la pena implantar sin certificar
Su empresa exporta a otros países o provee a empresas del mercado interno que estén certificadas y exijan dicha certificación a sus proveedores, ya que este puede ser uno de los prerrequisitos en la cualificación de los proveedores.
En este escenario es esencial que su empresa realice la certificación en la norma; de lo contrario, perderá innumerables negocios.
Escenario donde vale la pena implantar y no certificar
Su empresa no es exportadora y sus clientes no exigen la certificación o, en los requisitos de cualificación de proveedores de sus clientes, existe la opción de realizar auditorías a los proveedores que no estén certificados. Este último caso, a pesar de ser válido y ocurrir en la práctica, puede ser complicado para muchas empresas que terminan optando por descalificar a proveedores en esa condición, debido al coste y al tiempo de personal necesario para validarlos, lo cual debe hacerse cada 6 o 12 meses. Esto puede generar la pérdida de negocios con clientes importantes o clientes potenciales.
Para los demás casos, la implantación sin certificación es totalmente útil, ya que su empresa adoptará prácticas que mejorarán mucho su productividad y no asumirá los costes de la certificación y su mantenimiento. La metodología y los conceptos de la ISO ayudan enormemente en la organización, estandarización y mejora continua de los procesas, así como en la descentralización de tareas y la mejora en la colaboración, participación y ambiente de trabajo de los colaboradores. Cabe resaltar aquí que, para una efectiva reducción del trabajo de cada colaborador, es fundamental la implantación de un software de gestión de las normas fiable y enfocado en la descentralización de las tareas; de lo contrario, puede ocurrir el efecto opuesto.
También es importante resaltar algunos puntos fundamentales en este análisis:
- Cuando no certificamos nuestra empresa, estamos ahorrando en este proceso que puede suponer una inversión relativamente alta. Sin embargo, no podremos utilizar la marca ISO 9001 como atractivo de marketing en nuestra empresa;
-
El hecho de no certificar no quiere decir que su empresa no deba promover todo lo que está definido en la norma, sino todo lo contrario: la eficacia del sistema de gestión de la ISO está 100% interconectada a su perfecta ejecución, lo que incluye: personal cualificado para su gestión, realización de auditorías internas, implantación de las acciones definidas, etc.
- Si optamos por subcontratar las auditorías internas e incluso la coordinación del sistema, en la mayoría de los casos tendremos un retorno mayor con una inversión relativamente baja, ya que además de recibir un servicio mucho más especializado, actualizado y con una visión de sistemáticas diferentes, no tendremos que mantener empleados específicos para estas finalidades que demandan cualificación y actualizaciones periódicas. Asociado a esto se encuentra el hecho ya abordado en nuestro artículo ¿Vale la pena mantener un equipo de auditores internos?.
Esta es una visión muy objetiva y concisa del tema. Corresponde al gestor analizar los pros y los contras con base en el negocio y los objetivos de su empresa para decidir qué camino seguir.
Sin embargo, es fundamental tener en cuenta que seguir las directrices de la ISO 9001 de forma objetiva, práctica y dedicada solo traerá beneficios para su empresa y sus colaboradores si adoptan una sistemática de gestión adaptada a las necesidades y cultura de su empresa, y no usan los modelos prefabricados disponibles en el mercado o consultorías con una visión y metodologías anticuadas que obligan a las empresas a adaptarse "por las malas", provocando una "rigidez" en las rutinas internas. Esto podría acarrear graves problemas y también la desmotivación de su equipo.